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Sin pelos en la lengua
EL VICEMINISTRO FERRO SOLANILLA Y EL ASESINATO DE SU SOCIO PDF Print
Written by Edgar Artunduaga   
Tuesday, 21 October 2014 07:05

El propio presidente de la República posesionó a Carlos Roberto Ferro Solanilla, nuevo viceministro de asuntos políticos, “para enriquecer las relaciones entre los poderes”.

También comentó que Ferro se defendía como tigre en el Congreso en tareas legislativas para bien del país. Eso no es del todo cierto, pero no es motivo central de esta nota.

En el episodio que sí ha demostrado ser un tigre es uno muy oscuro, relacionado con el asesinato de su socio político, patrocinador económico y compinche, Segundo Eduardo Díaz Pinzón, ocurrido hace cinco años. El proceso permanece “sepultado” en una fiscalía de Fusagasugá, donde el nuevo viceministro domina todos los hilos de la política y la justicia.

Ferro y Díaz fueron secretarios de la gobernadora Leonor Serrano y desde ese entonces se hicieron socios y amigos, continuos visitantes del festival vallenato y otras fiestas nacionales, generalmente acompañados por parejas homosexuales.

El joven patrullero de la policía John Harold Arias Berján, por aquellos tiempos en el esquema de seguridad de Ferro, fue “cedido” a Díaz Pinzón. Mantuvieron una relación de pareja, mientras Ferro se hacía acompañar por un hermano del agente, notoriamente femenino.

Díaz Pinzón y Ferro tenían negocios grandes y hay testigos de que el primero solía entregar o girar importantes cifras de dinero al congresista, elegido con su apoyo económico, convertido en el mecenas de aquel muchacho que fue periodista de provincia, concejal de Fusa y después abogado, cuando ya era alto funcionario del gobierno de Cundinamarca.

Como ya lo he relatado, existe un video (registrado en las cámaras del edificio donde convivían) donde quedó esta evidencia: los dos (Díaz –el muerto- y Arias, el policía) entran de manera normal. Una hora después el ascensor desciende al sótano, con el policía que arrastra un bulto muy pesado, claramente un cuerpo. Otro hombre lo espera en un vehículo que rápidamente se acerca a la puerta del ascensor. Un tercer hombre vigila. “La carga” es introducida al baúl. Y el carro sale raudo del lugar. Cinco días después las autoridades descubren el cadáver, con señales de tortura.

No es claro que el patrullero haya asesinado a su amante, pero la familia de Díaz Pinzón no encuentra explicación a las presiones de Ferro y sus influencias para protegerlo. Después del asesinato lo mantuvo en el Congreso, y después lo hizo trasladar a su ciudad de origen.

El caso no ha pasado, en casi 70 meses, de la etapa de “indagación”, aunque no se ha movido un centímetro. Ni siquiera el policía indiciado ha sido obligado a comparecer. La Procuradora Claudia Chaparro Durán miró el asunto con indiferencia por casi cuatro años, el mismo tiempo que el fiscal segundo de Fusa (protegido de Ferro) ha dilatado el estudio, por una supuesta falta de ayudas técnicas y “excesiva carga laboral”.

 

El exsenador y ahora viceministro Ferro Solanilla, además de abrigar al policía, principal sospechoso del asesinato, se limitó a visitar a la madre del occiso y sin que le preguntaran nada dijo que no tenía nada que ver con la muerte de Segundo Eduardo. Aunque era cercano a toda la familia de la víctima, evadió todo contacto, excepto con un hermano a quien ayudó a pensionar como empleado del Congreso.

 

En la investigación han aparecido otros nombres como el de Luis Carlos S. Pero las mayores sospechas recaen sobre el patrullero Arias Berján, quien hoy se encarga de “ejercer autoridad” en Ibagué.

 

En un papelito, con su puño y letra, escribió en algún momento desesperado: “Mi padre un ladrón, mi madre una empleada, mi hermano un delincuente y yo no tengo amigos ni nada, un fracasado”.

 

Ferro Solanilla, entre tanto, se ha mantenido en silencio, convencido –quizá- que lo mejor es dejar morir la investigación y el proceso, que hoy agoniza en la fiscalía de Fusagasugá, como también murió en esa jurisdicción su amigo y socio Eduardo Díaz Pinzón.

 
ALBERTO PIEDRAHITA PACHECO MURIÓ “DE PENA MORAL” PDF Print
Written by Édgar Artunduaga   
Monday, 20 October 2014 15:39

“Me voy a morir de pena moral”, me dijo Alberto Piedrahita Pacheco la noche que celebramos los 80 años de doña Hilda Strauss. Se le veía destrozado, agobiado, ante la muerte reciente de su esposa, Ligia Guevara.

 

Sus hijos, por ayudarle, lo sacaron de la vieja casa que habitó la familia y ahora vivía en un pequeño apartamento. –“Es una tortura, me despierto y la veo al frente, me pasa toda la película de nuestra vida, no tengo paz”.

 

Hace un mes hablé con su nieta, Laura, y me comentó que Alberto estaba mal, no tanto del cuerpo como del alma. Se fue consumiendo en una profunda tristeza, de la cual no quería salir, se negaba a abandonar con ayuda de sicólogos o cualquier apoyo médico.

 

Piedrahita era un hombre de temperamento recio. Así fue desde pequeño, cuando comenzó como mensajero en una radio bogotana, venido de su natural Líbano, Tolima. Fue creciendo en el medio y las empresas descubrieron su talento y formidable voz. Primero RCN y después Caracol. También pasó un tiempo por Todelar.

 

Garganta prodigiosa y portentosa. Recuerdo que en la vieja casa de Caracol de la avenida de las Américas, todas las cabinas de radio debían cerrarse cuando hablaba en la suya Piedrahita, porque traspasaba paredes y se oía en otras radios.

 

Hombre culto, buena dicción, narrador privilegiado, por mucho tiempo de ciclismo pero antes de otros deportes. Fórmula de trabajo y de vida con Juan Harvey Caycedo, Fernando González Pacheco, Julio Arrastía Bricca (fallecidos todos), David Cañón, Velandia, Rueda y cientos de locutores y comentaristas deportivos que se formaron a su lado.

 

“El padrino”, como lo dieron en llamar sus compañeros, porque fue padrino católico de muchos y padrino profesional de otros, narró vueltas a Colombia por más de una veintena de años. Después compartió con Juan Harvey “Pase la tarde con Caracol”. Se consagró con su programa “la barra de las 13” (una de la tarde), que después fue de las 12, hasta cuando vendieron la emisora donde transmitía y se acabó el programa.

 

Guillermo Díaz Salamanca lo imitaba muy bien en La Luciérnaga, algo que le molestó mucho los primeros meses. Pero disparó su nombre y prestigio como también los aplausos y admiración por su trabajo.

 

Con el retiro de Diaz Salamanca de Caracol, Hernán Peláez le pidió a Piedrahita hacer su propio papel y debió hacer esfuerzos (cosas de la vida) para acercarse al personaje gracioso y a veces brabucón que se había inventando Guillermo.

 

Alberto admitía, sin incomodarse, que el aguardiente lo mantenía muy bien de salud. Almorzaba todos los días (de lunes a viernes) con Juan Harvey Caycedo y Gustavo Niño Mendoza y en la tertulia no faltaba el licor. Esos encuentros de varias horas –recuerda Niño- se mantuvieron por varios años hasta la muerte de Juanito, que –como lo he contado en un libro- terminó sus días voluntariamente.

 

La noche de los 80 de Hilda Strauss, Alberto –que tenía 82- se mantenía erguido, elegante con su smoking negro, pero ya no era el mismo personaje simpático que habíamos conocido. No estaba enfermo, no le dolía nada, según me dijo. Estaba acongojado, arrasado.

 

Y nadie pudo recuperarlo. Ningún esfuerzo familiar. Todo el cariño y pechiches del mundo, que le prodigaron los suyos, fueron insuficientes para que Piedrahita cambiara su decisión de irse, detrás de su mujer, su compañera fiel de toda la vida.

 

Con Alberto Piedrahita Pacheco se despide otro de los fundadores de la radio y la televisión colombiana, magníficos locutores –cultos, respetuosos, autodidactas, estudiosos, brillantes, de fino humor- que convirtieron la radio colombiana en la mejor del continente.

 

Que en paz descanse.

 

 

 

 
“NO PERMITIREMOS OBRAS INCONCLUSAS”: MINISTRA DE TRANSPORTE PDF Print
Written by Edgar Artunduaga   
Monday, 20 October 2014 06:18

¿De qué sirve hacer nuevas y modernas carreteras, si las que se hicieron se están dañando o están inconclusas?, le preguntamos a la Ministra Natalia Abello Vives.

Muchas de esas obras van a ser recibidas en los proyectos de cuarta generación, otras le seguiremos haciendo mantenimiento.

 

No permitiremos que esas obras queden inconclusas, ni se reciben conexiones de servicios que no son. Son condiciones, y el país ha venido haciendo ese aprendizaje.

 

Pero tengan la absoluta seguridad de que las obras serán terminadas, desafortunadamente no en el tiempo en que el país lo espera y lo necesita, pero sí en este cuatrenio.

 

Muchas de ellas van a ser recibidas dentro de las concesiones de 4G porque hoy están en construcción, todavía tienen atrasos y algunas problemáticas, terminan sus ejecuciones y sus etapas en 2015, 2016, 2017, y van a ser recibidas por las concesiones de 4G una vez ya estén adjudicadas.

 

Nos quedó la sensación de que la vía a Girardot no fue recibida oficialmente por nadie…


Es correcto, es que la etapa de construcción de este proyecto de la vía Bogotá-Girardot no ha culminado, le faltan 11 meses. Esta es una concesión a más largo plazo, y la etapa de construcción termina el año entrante.


El avance es del 95 por ciento. Yo diría que va muy bien, la doble calzada está construida y ese cinco por ciento son obras que aún no están terminadas. Son 22 puentes peatonales, 8 pasos deprimidos, 5 retornos vehiculares, construcción de paraderos, la glorieta de Girardot, el famoso tema del revestimiento secundario de los nichos de parqueo del túnel, la implementación y mejora de la señalización vial, además de algunas obras que no están terminadas y que todavía hay un plazo que nos preocupa que no se cumpla; también hay unas obras en reparación como son las losas de calzadas exclusivas de Transmilenio, la estabilización de taludes.


La variante de Melgar está cerrada, ese talud se está trabajando desde el mes de marzo, solamente se abre para darle prioridad a la vía los fines de semana en una calzada. Culmina la estabilización de de acuerdo con el programa en el mes de diciembre de este año.

 

Hay otro conjunto de obras que hay que reparar. El tratamiento de zonas de inestabilidad geológica, la reparación de las losas del túnel que implicaran un cierre temporal. Estamos esperando la definición de la interventoría con el concesionario.

No vamos a bajar la guardia, los contratos deben realizarse y las obras deben recibirse adecuadamente. Hasta el momento hay una recepción temprana, por decirlo así, o una puesta en servicio temprana para darle la vía a los ciudadanos, pero como recepción de obra a satisfacción aún no ha ocurrido.

Hay quienes sugieren que el gobierno persigue al contratista Carlos Collins, que asumió los túnes del Sumapaz y la Línea, por ser amigo del expresidente Uribe…

 

Recibimos un contrato en ejecución con serios problemas, y  advertimos la necesidad de culminación de la obra del túnel de La Línea. Visitamos la obra, hay informes de interventoría claros y el mismo contratista ha dicho que se requieren más recursos, y que todavía no se tienen los recursos para culminar la obra.

 

Ahí están los hechos, la obra no se ha terminado, hay un contrato con un alcance determinado que dice que la obra debe tener una conectividad de un punto al otro y no se ha realizado.

 

Nos corresponde tomar los correctivos del caso, llamar al contratista, revisar qué es lo que está pasando y en este momento estamos en un proceso de caducidad.

 

No se trata de un tema político, es un tema contractual, no han cumplido algunas metas del contrato y hay una discusión muy profunda del contratista si quiere o no hacerlo, si tiene o no los recursos, pero la realidad fáctica, contractual y de hecho, es que la obra no está terminada, y que el plazo contractual se vence en noviembre y no se va a terminar. Frente a eso hay una evaluación por parte del Invías que es la entidad contratante, de iniciar un trámite de caducidad, trámite que se está surtiendo.

 

Esa es la realidad contractual, la realidad fáctica, lo demás son especulaciones.

 

¿Cómo avanzan las obras del resto del país?


Muy bien, una agenda bastante movida. Hemos estado recorriendo 12 departamentos revisando todas las ejecuciones, sentándonos con los concesionarios, con los contratistas, y también priorizando las inversiones con todos los gobernadores, los alcaldes, los parlamentarios, las mismas fuerzas vivas de los departamentos.


Ha sido un ejercicio muy productivo, hoy tenemos una visión muy clara de las necesidades del país y del estado de los proyectos, de manera que podamos avanzar en la definición del plan de desarrollo y lo que se viene como ejecución presupuestal en los próximos cuatro años.


En resumen, para el ciudadano promedio, ¿qué son las vías 4G?

 

Cuando hablamos de 4G hablamos de concesiones de cuarta generación, en las cuales ya hemos avanzado en estructuraciones mucho más sólidas.

 

Se buscan concesiones modernas, seguras, con competitividad y con condiciones de vías que nos permitan tener una seguridad vial clara y una menor accidentalidad, y una mayor competitividad en términos de tiempo y de distancia, y por supuesto que nos ayuden a la conectividad con las regiones.


Estamos hablando de alrededor de 47 billones de pesos, 8 mil kilómetros de vías, que van a contribuir necesariamente a la competitividad del país pero sobre todo a la equidad y a la paz.

 
EL DRAMA DEL SENADOR ROBERTO GERLEIN PDF Print
Written by Édgar Artunduaga   
Thursday, 16 October 2014 17:36

Pensionarse es comenzar a morirse en vida, es creencia generalizada. Y al parecer resulta peor para quienes tienen que desprenderse no sólo del puesto sino del poder que ostentan los políticos, porque llegan a pensar que de ellos dependen miles de ciudadanos y hasta el futuro del país.

 

Un incómodo episodio vivido en la noche del miércoles por el senador Roberto Gerlein, con más de cuarenta años en el Congreso (debieron ayudarle a salir de un baño y trasladarlo de urgencias a una clínica) han traído el asunto nuevamente a la discusión pública.

 

El congresista costeño, un hombre de alta alcurnia, prestante, respetado, erudito, la más grande figura viva del conservatismo colombiano, regresó hace dos semanas a su curul después de un receso-licencia de 45 días, tras sufrir una isquemia cerebral leve.

 

El retorno de Gerlein sorprendió a sus colegas, que suponían un tiempo de mayor reposo y recuperación, o su retiro definitivo. Está pensionado, no tiene apuros económicos, cada vez la altura de Bogotá afecta más su salud.

 

Pero Gerlein no quiere dejar de asistir y ha sido un hombre disciplinado en su trabajo legislativo, donde ha hecho grandes aportes intelectuales, y también ha puesto a discutir al país con apuntes de humor político, como aquél de que las relaciones homosexuales son “excrementales”.

 

El verbo renunciar no suele conjugarse en la política y menos con la credencial en el bolsillo, tras procesos electorales complicados, costosos y demoledores.

 

El senador Víctor Renán Barco (liberal) se mantuvo en el Congreso hasta su muerte. El santandereano Hugo Serrano Gómez fue senador por tres años sin asistir a las sesiones, apoyado en artimañas de toda clase, que elaboraron con el secretario Emilio Otero. Murió ostentando el cargo.

 

Aurelio Iragorri Hormaza estuvo en el Congreso por 36 años y declinó postularse en las últimas elecciones, para no inhabilitar a su hijo, hoy ministro de agricultura. Pero resultó tan afectado y depresivo que viene siendo atendido sicológicamente para afrontar el momento.

 

Los expertos hablan de una negación frente al nuevo rol y los vacíos “existenciales” que representan. La decisión de Iragorri (su retiro) fue muy difícil, según sus allegados. Serrano nunca aceptó el retiro. Barco decía en broma: “el día que me derroten”.

 

Gerlein afirma: -“me siento bien”.

 

Quienes lo auxiliaron en su crisis de la noche anterior pensaron con temor en un desenlace fatal.

 

Quienes admiramos su inteligencia, gallardía y buen humor, hacemos votos por su recuperación, o por decisiones que hagan menos doloroso el drama que hoy afronta y la disyuntiva de soportar las largas y tediosas sesiones del Congreso, incómodo con sus problemas de salud.

Last Updated on Thursday, 16 October 2014 17:40
 
TOLA Y MARUJA PREPARAN EL “HAIGA FESTIVAL” PDF Print
Written by Edgar Artunduaga   
Thursday, 16 October 2014 06:05

Una cosa es el cuentachistes y otra bien distinta es el humorista. Una más difícil es el periodista que escribe con humor en un periódico (El Espectador) y otra igualmente compleja es el caricaturista (en revista Credencial). Carlos Mario Gallego lo es todo y le va bien, tanto que vive de esto. Lo siguen 360 mil twiteros, lo contratan y le pagan bien.

Además mantiene en pie “la casa de Tola y Maruja”, donde las dos señoras chismosas hacen su show, y –como si fuera poco- abrieron el primer museo de caricatura (Antonio Caballero, por estos días)

 

Los viernes tienen "Los diez más pobres del mundo", que son orgullosamente colombianos, las diez personas más chichipatas del universo, cuentan su vida y milagros.

 

Los sábados "Tola y Maruja patriotas", humor político, la historia de Colombia, desde Manuelita Sáenz hasta Virginia Vallejo. Tola y Maruja hablan de aquello, un humor más picantico, para mayores de 15, su vida íntima, sobre su relación matrimonial, el nieto gay, etc.

 

¿De todo lo anterior, qué es lo que más le apasiona?

 

Siempre me ha llamado la atención mi verdadera vocación que es la pereza, pero no la he podido ejercer lamentablemente.

 

¿Cómo es el parto de la columna de El Espectador?

 

Toda la semana leo, investigo, me informo, pregunto. El viernes es el día más duro, ese día sufro de la columna, porque la entrego al periódico.

 

No siempre sale fácil, no llega la musa del humor, se demora, está muy arisca y entonces uno esperando. Hacer humor puede producir stress y lo puede poner a uno de mal humor. Son ocho años en ese parto.

 

¿Desde cuándo hace caricatura?


Empecé en el glorioso periódico El Mundo, que fue muy bueno, en 1979.

 

Y precisamente en febrero de 2015 Tola y Maruja cumplen 25 años. Vamos a hacer el "haiga festival" que es una parodia del Hay Festival, aquí en Bogotá, en la casa de Tola y Maruja, dedicado exclusivamente a show de humor, vamos a lanzar un libro de humor, conferencias de humor, para celebrar los ticinco de Tola y Maruja y mis 30 de caricaturista.

 

Usted ha cambiado de pareja durante estos 25 años. ¿Cómo ha sido esa relación "marital"?

 

Es difícil una relación humorística de pareja, usted ha visto que terminan peleando: Emeterio y Felipe, Tom y Jerry, Ortega y Gasset.

 

Tola y Maruja van de gancho, son pegadas, eso hace que la relación sea más fraternal y más difícil también.

 

La primera Maruja duró hasta el 2004, fue Sergio Valencia, durante 14 años. Fuimos los inventores de Tola y Maruja y les dimos su esencia.

 

¿Qué ruta tomó el?

 

Sergio se dedicó a la política, trabaja con el gobernador Sergio Fajardo, es asesor de comunicaciones.

 

Cómo nacen Tola y Maruja, ¿cómo se les ocurre?

 

En la universidad. Sergio Valencia estudiaba español y literatura, y yo periodismo en la Universidad de Antioquia. En la cafetería tomando tinto hablábamos cháchara, conversábamos, y ahí con nuestro grupo de compañeros de la universidad, Sergio y yo empezamos a hablar como señoras. "Ay ve, mirá esto, lo otro".

 

Le mamábamos gallo a nuestros compañeros, que se morían de la risa. Entonces fuimos viendo que estas señoras podrían ser un motivo humorístico y teatral. Y decidimos representarlas en las tablas, el escenario.

 

Escogimos una indumentaria fácil: dos pañoletas, dos carteras y un paraguas que las unificara visualmente. Eso fue hace 25 años y siguen dando lora.

 

¿Dónde fue la primera presentación fuera de la universidad?

 

Como yo era periodista entonces, fiel a mi esencia, me lagartié una presentación.

 

Tola y Maruja nacieron un día del periodista, por eso vamos a celebrar el 9 de febrero del año entrante, porque fue una función para los periodistas antioqueños.

 

¿Y regalada?

 

No hombre, no fue regalada, francamente. Nos contrató la Gobernación de Antioquia para celebrar el día del periodista, y nos pagaron bien, decentemente, e hicimos ese show. Pero Tola y Maruja eran, digamos, un relleno.

 

Cuando me gradué en la Universidad de Antioquia fundé “Frivolidad”, una revista de humor que se quebró cinco veces, y dejamos sin publicar "los diez más pobres del mundo" una parodia de "los diez más ricos del mundo", que publicaba Fortune. En el año 1988 aparecieron Pablo Escobar y rodriguez Gacha.

 

Trabajamos mucho hasta que Alfonso Lizarazo nos trajo a Sábados Felices donde tuvimos el reconocimiento nacional. Ese programa llegó a tener el 79 por ciento de la sintonía, porque no había más.

 

¿Cuál fue su segunda pareja?

 

Vino Luis Alberto Rojas, "Beto Rojas" pero Tola y Maruja estuvieron cuatro años del 2004 al 2008 desaparecidas, yo esperando a ver si Sergio Valencia quería volver a hacer a Maruja...

 

Ah, ¿usted le guardó luto cuatro años?

 

Exactamente, hasta que decidí hacer a Tola sola. Fue muy simpático, monté un show que se llamaba "Tola esperando a Maruja". Entonces Tola salía esperando el bus y hablaba ella sola, con el público.

 

Con ese show me invitaron al Festival Iberoamericano de Teatro del 2008. Pero antes de ese festival Fanny Mikey dijo públicamente que volvían "Tola y Maruja", entonces me vi obligado a buscar una Maruja, y apareció Beto, que después supe que en el año 96 había ganado un concurso de imitadores de Tola y Maruja. Había trabajado en La Banda Francotiradores.

 

¿Y son felices?

 

Como novios en luna de miel.

 

 

 

Foto: Revista Semana

 
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Edited: Giovanni Alarcon Moreno