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Sin pelos en la lengua
EL CLUB CAMPESTRE, EN “LA ESPANTOSA” PDF Print
Written by Giovanni Alarcón   
Wednesday, 01 July 2015 18:42

El Club Campestre da tumbos, como borracho de fiesta, recordando los tiempos –hace 63 años- cuando arrancó en condiciones rústicas, tras la compra de un pequeño lote a la familia Marroquín.

 

Las señoras de la época lo bautizaron “la espantosa”, porque era horrible; la piscina apenas una alberca; la zona social un ultraje a su estrato social; el carnaval del jején, terrible insecto chupasangre, que llega a crecer tanto como Roberto Escobar, por lo menos en los daños causados.

 

Lejos estaban de la competencia del elitista Club Social, albergue de señores con pedigrí, pergaminos en hojas de tamal, y algunas familias con tataraputa en su árbol genealógico.

 

El Club Social se fue hundiendo e hizo agua con la crisis económica del país, en el gobierno de Andrés Pastrana. Hubo un intento de fusión con el Campestre, cuando el barco se hundía, pero los muy soberbios se negaron, para terminar arrendando piezas, vendiendo empanadas o como sede de verbenas y fiestas menores.

 

 

En el camino fueron quedando tendidos otros clubes, el Zahara Resort, Los Lagos, Rivera Jockey. Eficientes presidentes fueron liderando el crecimiento del Campestre: Jaime Florez y Jorge Fernando Perdomo. Le dieron brillo, prestigio y solidez económica. Después Carlos Gutiérrez, insípido, insustancial, apenas gris.

 

El desastre desembarcó con Iván Mauricio Lozano, cuya genialidad principal fue levantar una plaza de toros, que se utilizaba cada año. Lozano tomó el cielo con las manos y entre viáticos y gastos de representación comenzó a construir las grietas de la desgracia.

 

Como siempre las cosas pueden ser peores, eligieron a un sepulturero –Mario Silva- quien hizo todo lo posible por el naufragio.  En sospechoso concubinato se inventaron con Frank Corredor (el nuevo Embajador (o estafador) de la India, un spa que no funciona comercialmente y unas cabañas que tampoco.

 

En suma, el Campestre logró un acuerdo con la DIAN que estaba en camino de embargar. Pero tiene un “roto” financiero que supera los $3 mil millones. Obviamente la división, la sospecha, la sensación de que los han robado se entronizó en el establecimiento.

 

Hay quienes sugieren que Silva y Corredor se amancebaron para quebrar el club, eran la avanzada de un macabro proyecto de Armando Ariza –por fortuna en la cárcel- para quedarse con el Campestre, que nunca lo quiso elegir presidente, sabiendo de sus andanzas corrompidas.

 

Silva, mañosamente, le cedió el cargo a Juan Carlos Saavedra Blume (gancho ciego), que como todos los médicos nunca tiene tiempo, en este caso ni para conocer las dimensiones de la crisis y menos para encontrar la solución. Fácilmente puede acabar con su prestigio y respeto, en semejante desmangurre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
EL DESALENTADOR ESFUERZO POLICIAL PDF Print
Written by Giovanni Alarcón   
Monday, 29 June 2015 18:29

Los policías capturan a un delincuente y sin sorpresa lo ven descarado y retador al día siguiente en la misma zona de sus actividades delictivas, con un cuchillo en una mano y un código en la otra.

 

El problema de la criminalidad en Bogotá y en casi todo el país tiene que ver con la laxitutd, con las leyes, cuando no con la corrupción. Algunos policías (por fortuna no muchos) terminan montando su propia industria. –Me pagas y todo bien.

 

No todo el tema de la inseguridad es responsabilidad nuestra, reflexiona el General Humberto Guatibonza, comandante de la policia metropolitana de Bogotá, al mando de 19 mil hombres.

 

-Creo –dice- que el asunto es cultural y que las cárceles cumplan con su función; que las personas que han delinquido tengan la oportunidad de tener otro oficio, de reivindicarse, pero no está sucediendo; las cárceles no están siendo regeneradoras de la sociedad. Se han convertido en universidades del crimen. Quien llega a la cárcel se une con más bandidos, aprende más cosas. Salen graduados.


Pobres policías. Se desgastan en la captura de algún sujeto, que mañana y pasado deben arrestar, cien veces. Es frustrante. Pasa en Transmilenio, que mueve a dos millones de personas al día (una abrumadora población flotante), ocurre en toda la ciudad, todos los días.

 

El problema de los menores de edad delincuentes preocupa hondamente a la policía, porque el número de muchachos descarriados ha ido en aumento, según Guatibonza, un oficial curtido en la lucha contra el hampa: “Los que capturamos por hurto, por sicariato, por atraco, casi todos tienen antecedentes. Es decir, han estado alguna vez en la cárcel y han vuelto a salir a hacer lo mismo”.

 

Cada vez son más peligrosos. Los menores son más arriesgados, más violentos, no tienen mucho que perder. Muchos de ellos no tienen familia, tampoco responsabilidades, no le ven inconveniente a hundirle el cuchillo a su víctima por robarle el celular.

 

Coincidimos todos los colombianos en que hay que ser más fuertes con las personas que generan peligro. Por eso convendría que las leyes y autoridades colombianas se ajustaran a lo que en otros países se denomina “cero tolerancia”: que los delitos hay que castigarlos.

 

Por ejemplo, dice Guatibonza: si una persona rompe un vidrio, debe tener un castigo ejemplar; si se mete a un sistema de transporte sin pagar debe ser sancionada fuertemente porque es un fraude para los demás. Si una persona pone en peligro la vida de otra mediante atraco debe caer sobre ella una sanción muy drástica, ejemplarizante.

 

Pero las leyes dejan vacíos para que se metan los delincuentes y los abogados merodean las URIS para sacar hampones. Los unos y los otros –obviamente no comparables- se han tomado confianza ante un país de leyes débiles y “negociables”.

 
UNA CANDIDATA MUY VARONIL Y EL EMPEÑO POR DESNUDARLA PDF Print
Written by Édgar Artunduaga   
Wednesday, 24 June 2015 12:23

La candidata representaba a Cartagena y su presencia física, además de su voz de locutor,  obligaba al chismorreo: ¡era un hombre! Los directivos del reinado entraron en pánico, primero, y en una encrucijada después.

 

Era irrespetuoso preguntarle directamente; insultante pedirle una certificación de su sexualidad. Llamaron a Cartagena y con lenguaje rebuscado, haciendo malabares, interrogaron sobre “el origen” de la joven, sin hallar respuesta convincente.

 

Los “investigadores” creyeron que podrían alcanzar la verdad en el desfile acuático y decidieron uniformar a todas las candidatas con un traje de dos piezas. Un secretario de despacho se ofreció –con su lente poderoso- a tomarle una foto extrema a sus protuberancias. Otro, más temerario, se ofreció como edecán para propiciar algún toque accidental.

 

El consenso crecía y el chismorreo también. La reina se parecía mucho al hoy secretario de hacienda, Luis Eduardo Serrano Tafur. Es como si el engreído funcionario desfilara hoy por la pasarela sanpedrina, me dijo una señorona de la época, metida en el embrollo de descubrir el engaño.

 

Tras fallar en todos los intentos por establecer la verdad, alguien se ofreció para conquistarla y llegar hasta las últimas consecuencias. La idea concreta era penetrar el fondo de la sospecha.

 

El personaje en cuestión habría logrado su cometido, pero nunca confesó la verdad y con el tiempo lloró a mares el romance establecido en Cartagena. Lo ven borracho por esta época y sonríe con picardía maricona cuando le preguntan si su amor fue cóncavo o convexo.

 

Los directivos de las fiestas nunca pudieron desvestir a la reina y mucho menos “requisarla”, como así lo proponía el comandante policial, un coronel costeño, que presumía de sus manos expertas.

 

En general, el reinado opita ha tenido que soportar todo, incluyendo a una reina de apellido Gnecco que todas las noches salía de rumba y regresaba borracha a las 6 de la mañana. Otra, caqueteña, que recibía a su novio mafioso en otro piso del Hotel Plaza, donde consumaban el pago del patrocinio.

 

Es evidente que ha habido cosas peores. Por eso lamento  –y protesto- por el retiro abrupto de la espigada señorita Chocó, a quien negriaron del reinado, por el hecho de haber representado, cinco años atrás, a una casa de banquetes.

 

Mis paisanos fueron capaces de semejante muestra de racismo, que afrentó a una joven humilde que quería bailar y salir del anonimato. Pero les faltó empuje para poner en evidencia al joven cartagenero que casi es elegido reina nacional del bambuco. @artunduaga_

Last Updated on Wednesday, 24 June 2015 12:33
 
“PARDO NO ES EL CAMBIO Y CLARA ES SAMUEL MORENO”: ENRIQUE PEÑALOSA PDF Print
Written by Edgar Artunduaga   
Tuesday, 23 June 2015 20:46

El exalcalde y nuevamente candidato a la alcaldía de Bogota Enrique Peñalosa ha decidido no irse por las ramas, al margen de la prudencia y diplomacia que pueda ser aconsejable en momentos en que busca acuerdos y apoyos.

 

Sobre Rafael Pardo (con quien podría ir a una encuesta para definir el apoyo del partido de la U) dice que le gustaría hacer equipo con él, pero sobre la base de cambios importantes “pero parece que él estuviera más con la continuidad”

 

-No le escucho que manifieste que quiere hacer un cambio sobre lo que estamos viendo hoy. Sin embargo, estoy listo para que hagamos equipo quienes queremos el cambio.

 

En opinión de Peñalosa, la gente quiere haya orden, seguridad, que la movilidad no sea una tortura, dejar atrás la desesperanza, y no solo resolver los problemas urgentes sino también pensar en grandes cosas hacia el futuro.

 

¿Nota usted muy conciliador con la izquierda a Rafael Pardo?

 

Pues sí, permanentemente. No veo que tenga objeciones mayores al gobierno de Petro. Incluso él ha dicho que lo que quiere son unos cambios de forma. En mi caso, creo que habrá que hacer cambios de fondo, y no es Pardo quien los esté planteando.

 

¿Y qué opina de la candidata Clara López?

Pienso que a Bogotá no le ha ido bien con los gobiernos de Samuel Moreno, de Clara López y de Gustavo Petro.

 

Clara López fue claramente la mano derecha de Samuel Moreno, excepto por un recreo que tuvo como candidata a la vicepresidencia de Petro. Clara es lo mismo que Petro. Respeto mucho que haya gente que quiere lo mismo.

 

Nosotros representamos el cambio, una Bogotá que no va a regalar el pescado sino que va a enseñar a pescar, que va a hacer obras, que va a mejorar los barrios, que va a ponerle orden a una ciudad para que funcione porque no podemos seguir viendo que se hunde en el caos.

 

 

 

¿Cuál es su partido, cuál su organización, cuál es la estructura?

 

Cuando ganamos la alcaldía, la vez pasada, lo hicimos como independientes. Igual será ahora. Ganaremos con los ciudadanos de la calle.

 

Tenemos el apoyo de Carlos Fernando Galán, un líder joven, valioso, íntegro. Y con todos los ciudadanos que quieran el cambio.

¿Cómo será la salud en su eventual gobierno?


Hoy en Bogotá la salud no tiene nada de humana, hay que hacer algo por la salud ya.

 

Miles de personas van a urgencias y esperan horas y horas. En ocasiones no los atienden.


Nosotros haremos una revolución, con los CAPs, los Centros de Atención Prioritaria en Salud, con médicos suficientes, cerca de los hospitales actuales, pero para atender en menos de una hora a los ciudadanos con problemas que no son de vida o muerte. Si son graves, los remitimos a un hospital especializado. Lo de hoy es desastroso.

 

¿Qué hará en los barrios populares?


Yo hice más por los barrios populares que ninguna otra alcaldía en los últimos 50 años, en términos de legalizar, de llevar el agua, el alcantarillado, de hacer colegios de lujo, también parques.

 

Esos colegios y parques fueron abandonados por esta administración. Es vergonzoso. Tenemos casi un millón de ciudadanos en Bogotá sin pavimento. Nosotros teníamos la ciudad totalmente cubierta con agua. Hoy se ha descuidado la cobertura del acueducto. Tenemos 400 mil niños que caminan entre el barro al colegio todos los días.

 

Hicimos programas de vivienda, barrios de altísima calidad urbanística para sectores populares, con aceras amplias, con colegios, con parques. No se volvió a hacer nada parecido en los últimos tiempos, ni mejoramiento en los barrios.

¿Y los parques?

 

Hoy los parques están tomados por los consumidores y vendedores de droga, mientras las familias han sido expulsadas.

 

También es necesario hacer parques en las afueras de la ciudad. Por ejemplo, el parque de San Rafael en La Calera alrededor del embalse San Rafael, para ir en un cable desde Usaquén por un parque lineal por todo el río Teusacá hasta el río Bogotá. Un gran parque alrededor del río Tominé.

 

¿Y qué hacemos con la seguridad?

 

La seguridad es nuestra máxima prioridad, no hay nada más importante. Un derecho fundamental es el derecho a vivir sin miedo, y en esto tiene que haber un equipo entre el alcalde y la policía como no ha habido en los últimos tiempos.

 

Un equipo para, primero, lograr que haya seguridad en el transporte público. Esa es la máxima prioridad, que los ciudadanos puedan sentirse tranquilos en los buses, en los buses del SITP, en los buses tradicionales, en TransMilenio, absoluta seguridad. Y además aquí vamos a hacer un trabajo de inteligencia con la policía porque la mayor parte de los delitos que se cometen en Bogotá son hechos por organizaciones criminales. No es un ciudadano que se levantó con hambre ese día, son organizaciones, empresas del crimen.

 

Los que están robando celulares tienen redes nacionales e internacionales de mercadeo, y esto lo vamos a combatir haciéndole el seguimiento como se le hace el seguimiento a los narcotraficantes. Esto no se va a arreglar simplemente con policías uniformados, hay que hacer un seguimiento hasta tener la evidencia para judicializar a los jefes de estas bandas.

 

¿Qué piensa del TransMilenio que usted puso a rodar y hoy tiene tantas deficiencias?

 

Vamos a hacer la línea del Metro, pero aún con esa línea de Metro la inmensa mayoría de la movilidad en Bogotá tiene que ser con base en buses, lo seguirá siendo. TransMilenio ha sido muy mal administrado, hoy tiene más de 200 mil colados al día, eso es un caos, es un desorden, hay inseguridad.

 

A TransMilenio lo vamos a hacer más seguro, más cómodo, y más rápido, y esto es perfectamente posible. Hay que hacer muchas otras troncales que faltan, Hay que hacer un TransMilenio que sea como fue en las primeras épocas, en mi gobierno y con Antanas Mockus.

 

 
SE SIENTE EL REARME PARAMILITAR PDF Print
Written by Giovanni Alarcón   
Monday, 22 June 2015 18:22

Estamos lejos de firmar la paz y en varias regiones del país se percibe el regreso fuerte de los paramilitares, listos para asumir el posconflicto, sólo en las buenas intenciones del gobierno.

 

La excandidata presidencial Aída Abella (de la UP) me dijo una de estas mañanas: “Aquí hay un plan grande y peligroso”.

 

-“Primero, las amenazas regadas por todo el país; segundo, el rearme paramilitar en todos los departamentos de Colombia. ¿Qué están planeando? Y tercero, he estado escuchando unos sectores que hablan del paramilitarismo del postconflicto”.

 

Según Aída, una sobreviviente del exterminio sistemático contra la Unión Patriótica (la recuerdo narrando por teléfono –en directo- un atentado en su contra, en plena vía pública), “hay sectores que están aupando a sectores militares de derecha para emprender una guerra abierta contra los guerrilleros que firmen la paz.

 

 

Su preocupación resulta del recorrido nacional que acaba de hacer: “Zonas militarizadas –dice- donde los paramilitares se mueven como Pedro por su casa. Alguien me dijo que si se logran los acuerdos, esto se va a prender”.

 

La voz de alarma de la señora Abella, excandidata presidencial, coincide con las declaraciones de un tal llamado “comandante Pantera” en el programa “Los informantes” (el domingo anterior).

 

Según el sujeto, a quien entrevistaron en su guarida, “la guerrilla va a salir de allá, va a llegar hasta nuestras comunidades y mientras nosotros tengamos estos fusiles y tengamos estas armas y tengamos nuestros hombres no lo vamos a aceptar. Se va a convertir en una guerra más, acá subversivo que llega a nuestra zona… subversivo que se le da de baja”.

 

Abella considera que duelen las muertes de los soldados y policías, pero también el asesinato de siete afroamericanos en Bogotá, y obviamente los niños que en La Guajira se mueren por la violencia y de hambre.

 

Aída Abella salvó su vida milagrosamente y se fue del país para ocultarse de quienes consideran obligatoria matarla, todavía. Volvió a la política nacional y posiblemente será candidata al Concejo de Bogotá, por valiente, por demócrata, por creer que la paz se puede lograr.

 

Ella sabe, sin embargo  –como todos- que es más fácil confiar en la sinceridad de los políticos; pensar en el desinterés patriótico de Vargas Lleras; admirar la profunda carga académica de Benedetti; aceptar que Pastrana es estadista; o suponer que Santos no da puntada sin hilo. @artunduaga_

 
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Edited: Giovanni Alarcon Moreno