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Sin pelos en la lengua
“NO PERMITIREMOS OBRAS INCONCLUSAS”: MINISTRA DE TRANSPORTE PDF Print
Written by Edgar Artunduaga   
Monday, 20 October 2014 06:18

¿De qué sirve hacer nuevas y modernas carreteras, si las que se hicieron se están dañando o están inconclusas?, le preguntamos a la Ministra Natalia Abello Vives.

Muchas de esas obras van a ser recibidas en los proyectos de cuarta generación, otras le seguiremos haciendo mantenimiento.

 

No permitiremos que esas obras queden inconclusas, ni se reciben conexiones de servicios que no son. Son condiciones, y el país ha venido haciendo ese aprendizaje.

 

Pero tengan la absoluta seguridad de que las obras serán terminadas, desafortunadamente no en el tiempo en que el país lo espera y lo necesita, pero sí en este cuatrenio.

 

Muchas de ellas van a ser recibidas dentro de las concesiones de 4G porque hoy están en construcción, todavía tienen atrasos y algunas problemáticas, terminan sus ejecuciones y sus etapas en 2015, 2016, 2017, y van a ser recibidas por las concesiones de 4G una vez ya estén adjudicadas.

 

Nos quedó la sensación de que la vía a Girardot no fue recibida oficialmente por nadie…


Es correcto, es que la etapa de construcción de este proyecto de la vía Bogotá-Girardot no ha culminado, le faltan 11 meses. Esta es una concesión a más largo plazo, y la etapa de construcción termina el año entrante.


El avance es del 95 por ciento. Yo diría que va muy bien, la doble calzada está construida y ese cinco por ciento son obras que aún no están terminadas. Son 22 puentes peatonales, 8 pasos deprimidos, 5 retornos vehiculares, construcción de paraderos, la glorieta de Girardot, el famoso tema del revestimiento secundario de los nichos de parqueo del túnel, la implementación y mejora de la señalización vial, además de algunas obras que no están terminadas y que todavía hay un plazo que nos preocupa que no se cumpla; también hay unas obras en reparación como son las losas de calzadas exclusivas de Transmilenio, la estabilización de taludes.


La variante de Melgar está cerrada, ese talud se está trabajando desde el mes de marzo, solamente se abre para darle prioridad a la vía los fines de semana en una calzada. Culmina la estabilización de de acuerdo con el programa en el mes de diciembre de este año.

 

Hay otro conjunto de obras que hay que reparar. El tratamiento de zonas de inestabilidad geológica, la reparación de las losas del túnel que implicaran un cierre temporal. Estamos esperando la definición de la interventoría con el concesionario.

No vamos a bajar la guardia, los contratos deben realizarse y las obras deben recibirse adecuadamente. Hasta el momento hay una recepción temprana, por decirlo así, o una puesta en servicio temprana para darle la vía a los ciudadanos, pero como recepción de obra a satisfacción aún no ha ocurrido.

Hay quienes sugieren que el gobierno persigue al contratista Carlos Collins, que asumió los túnes del Sumapaz y la Línea, por ser amigo del expresidente Uribe…

 

Recibimos un contrato en ejecución con serios problemas, y  advertimos la necesidad de culminación de la obra del túnel de La Línea. Visitamos la obra, hay informes de interventoría claros y el mismo contratista ha dicho que se requieren más recursos, y que todavía no se tienen los recursos para culminar la obra.

 

Ahí están los hechos, la obra no se ha terminado, hay un contrato con un alcance determinado que dice que la obra debe tener una conectividad de un punto al otro y no se ha realizado.

 

Nos corresponde tomar los correctivos del caso, llamar al contratista, revisar qué es lo que está pasando y en este momento estamos en un proceso de caducidad.

 

No se trata de un tema político, es un tema contractual, no han cumplido algunas metas del contrato y hay una discusión muy profunda del contratista si quiere o no hacerlo, si tiene o no los recursos, pero la realidad fáctica, contractual y de hecho, es que la obra no está terminada, y que el plazo contractual se vence en noviembre y no se va a terminar. Frente a eso hay una evaluación por parte del Invías que es la entidad contratante, de iniciar un trámite de caducidad, trámite que se está surtiendo.

 

Esa es la realidad contractual, la realidad fáctica, lo demás son especulaciones.

 

¿Cómo avanzan las obras del resto del país?


Muy bien, una agenda bastante movida. Hemos estado recorriendo 12 departamentos revisando todas las ejecuciones, sentándonos con los concesionarios, con los contratistas, y también priorizando las inversiones con todos los gobernadores, los alcaldes, los parlamentarios, las mismas fuerzas vivas de los departamentos.


Ha sido un ejercicio muy productivo, hoy tenemos una visión muy clara de las necesidades del país y del estado de los proyectos, de manera que podamos avanzar en la definición del plan de desarrollo y lo que se viene como ejecución presupuestal en los próximos cuatro años.


En resumen, para el ciudadano promedio, ¿qué son las vías 4G?

 

Cuando hablamos de 4G hablamos de concesiones de cuarta generación, en las cuales ya hemos avanzado en estructuraciones mucho más sólidas.

 

Se buscan concesiones modernas, seguras, con competitividad y con condiciones de vías que nos permitan tener una seguridad vial clara y una menor accidentalidad, y una mayor competitividad en términos de tiempo y de distancia, y por supuesto que nos ayuden a la conectividad con las regiones.


Estamos hablando de alrededor de 47 billones de pesos, 8 mil kilómetros de vías, que van a contribuir necesariamente a la competitividad del país pero sobre todo a la equidad y a la paz.

 
EL DRAMA DEL SENADOR ROBERTO GERLEIN PDF Print
Written by Édgar Artunduaga   
Thursday, 16 October 2014 17:36

Pensionarse es comenzar a morirse en vida, es creencia generalizada. Y al parecer resulta peor para quienes tienen que desprenderse no sólo del puesto sino del poder que ostentan los políticos, porque llegan a pensar que de ellos dependen miles de ciudadanos y hasta el futuro del país.

 

Un incómodo episodio vivido en la noche del miércoles por el senador Roberto Gerlein, con más de cuarenta años en el Congreso (debieron ayudarle a salir de un baño y trasladarlo de urgencias a una clínica) han traído el asunto nuevamente a la discusión pública.

 

El congresista costeño, un hombre de alta alcurnia, prestante, respetado, erudito, la más grande figura viva del conservatismo colombiano, regresó hace dos semanas a su curul después de un receso-licencia de 45 días, tras sufrir una isquemia cerebral leve.

 

El retorno de Gerlein sorprendió a sus colegas, que suponían un tiempo de mayor reposo y recuperación, o su retiro definitivo. Está pensionado, no tiene apuros económicos, cada vez la altura de Bogotá afecta más su salud.

 

Pero Gerlein no quiere dejar de asistir y ha sido un hombre disciplinado en su trabajo legislativo, donde ha hecho grandes aportes intelectuales, y también ha puesto a discutir al país con apuntes de humor político, como aquél de que las relaciones homosexuales son “excrementales”.

 

El verbo renunciar no suele conjugarse en la política y menos con la credencial en el bolsillo, tras procesos electorales complicados, costosos y demoledores.

 

El senador Víctor Renán Barco (liberal) se mantuvo en el Congreso hasta su muerte. El santandereano Hugo Serrano Gómez fue senador por tres años sin asistir a las sesiones, apoyado en artimañas de toda clase, que elaboraron con el secretario Emilio Otero. Murió ostentando el cargo.

 

Aurelio Iragorri Hormaza estuvo en el Congreso por 36 años y declinó postularse en las últimas elecciones, para no inhabilitar a su hijo, hoy ministro de agricultura. Pero resultó tan afectado y depresivo que viene siendo atendido sicológicamente para afrontar el momento.

 

Los expertos hablan de una negación frente al nuevo rol y los vacíos “existenciales” que representan. La decisión de Iragorri (su retiro) fue muy difícil, según sus allegados. Serrano nunca aceptó el retiro. Barco decía en broma: “el día que me derroten”.

 

Gerlein afirma: -“me siento bien”.

 

Quienes lo auxiliaron en su crisis de la noche anterior pensaron con temor en un desenlace fatal.

 

Quienes admiramos su inteligencia, gallardía y buen humor, hacemos votos por su recuperación, o por decisiones que hagan menos doloroso el drama que hoy afronta y la disyuntiva de soportar las largas y tediosas sesiones del Congreso, incómodo con sus problemas de salud.

Last Updated on Thursday, 16 October 2014 17:40
 
TOLA Y MARUJA PREPARAN EL “HAIGA FESTIVAL” PDF Print
Written by Edgar Artunduaga   
Thursday, 16 October 2014 06:05

Una cosa es el cuentachistes y otra bien distinta es el humorista. Una más difícil es el periodista que escribe con humor en un periódico (El Espectador) y otra igualmente compleja es el caricaturista (en revista Credencial). Carlos Mario Gallego lo es todo y le va bien, tanto que vive de esto. Lo siguen 360 mil twiteros, lo contratan y le pagan bien.

Además mantiene en pie “la casa de Tola y Maruja”, donde las dos señoras chismosas hacen su show, y –como si fuera poco- abrieron el primer museo de caricatura (Antonio Caballero, por estos días)

 

Los viernes tienen "Los diez más pobres del mundo", que son orgullosamente colombianos, las diez personas más chichipatas del universo, cuentan su vida y milagros.

 

Los sábados "Tola y Maruja patriotas", humor político, la historia de Colombia, desde Manuelita Sáenz hasta Virginia Vallejo. Tola y Maruja hablan de aquello, un humor más picantico, para mayores de 15, su vida íntima, sobre su relación matrimonial, el nieto gay, etc.

 

¿De todo lo anterior, qué es lo que más le apasiona?

 

Siempre me ha llamado la atención mi verdadera vocación que es la pereza, pero no la he podido ejercer lamentablemente.

 

¿Cómo es el parto de la columna de El Espectador?

 

Toda la semana leo, investigo, me informo, pregunto. El viernes es el día más duro, ese día sufro de la columna, porque la entrego al periódico.

 

No siempre sale fácil, no llega la musa del humor, se demora, está muy arisca y entonces uno esperando. Hacer humor puede producir stress y lo puede poner a uno de mal humor. Son ocho años en ese parto.

 

¿Desde cuándo hace caricatura?


Empecé en el glorioso periódico El Mundo, que fue muy bueno, en 1979.

 

Y precisamente en febrero de 2015 Tola y Maruja cumplen 25 años. Vamos a hacer el "haiga festival" que es una parodia del Hay Festival, aquí en Bogotá, en la casa de Tola y Maruja, dedicado exclusivamente a show de humor, vamos a lanzar un libro de humor, conferencias de humor, para celebrar los ticinco de Tola y Maruja y mis 30 de caricaturista.

 

Usted ha cambiado de pareja durante estos 25 años. ¿Cómo ha sido esa relación "marital"?

 

Es difícil una relación humorística de pareja, usted ha visto que terminan peleando: Emeterio y Felipe, Tom y Jerry, Ortega y Gasset.

 

Tola y Maruja van de gancho, son pegadas, eso hace que la relación sea más fraternal y más difícil también.

 

La primera Maruja duró hasta el 2004, fue Sergio Valencia, durante 14 años. Fuimos los inventores de Tola y Maruja y les dimos su esencia.

 

¿Qué ruta tomó el?

 

Sergio se dedicó a la política, trabaja con el gobernador Sergio Fajardo, es asesor de comunicaciones.

 

Cómo nacen Tola y Maruja, ¿cómo se les ocurre?

 

En la universidad. Sergio Valencia estudiaba español y literatura, y yo periodismo en la Universidad de Antioquia. En la cafetería tomando tinto hablábamos cháchara, conversábamos, y ahí con nuestro grupo de compañeros de la universidad, Sergio y yo empezamos a hablar como señoras. "Ay ve, mirá esto, lo otro".

 

Le mamábamos gallo a nuestros compañeros, que se morían de la risa. Entonces fuimos viendo que estas señoras podrían ser un motivo humorístico y teatral. Y decidimos representarlas en las tablas, el escenario.

 

Escogimos una indumentaria fácil: dos pañoletas, dos carteras y un paraguas que las unificara visualmente. Eso fue hace 25 años y siguen dando lora.

 

¿Dónde fue la primera presentación fuera de la universidad?

 

Como yo era periodista entonces, fiel a mi esencia, me lagartié una presentación.

 

Tola y Maruja nacieron un día del periodista, por eso vamos a celebrar el 9 de febrero del año entrante, porque fue una función para los periodistas antioqueños.

 

¿Y regalada?

 

No hombre, no fue regalada, francamente. Nos contrató la Gobernación de Antioquia para celebrar el día del periodista, y nos pagaron bien, decentemente, e hicimos ese show. Pero Tola y Maruja eran, digamos, un relleno.

 

Cuando me gradué en la Universidad de Antioquia fundé “Frivolidad”, una revista de humor que se quebró cinco veces, y dejamos sin publicar "los diez más pobres del mundo" una parodia de "los diez más ricos del mundo", que publicaba Fortune. En el año 1988 aparecieron Pablo Escobar y rodriguez Gacha.

 

Trabajamos mucho hasta que Alfonso Lizarazo nos trajo a Sábados Felices donde tuvimos el reconocimiento nacional. Ese programa llegó a tener el 79 por ciento de la sintonía, porque no había más.

 

¿Cuál fue su segunda pareja?

 

Vino Luis Alberto Rojas, "Beto Rojas" pero Tola y Maruja estuvieron cuatro años del 2004 al 2008 desaparecidas, yo esperando a ver si Sergio Valencia quería volver a hacer a Maruja...

 

Ah, ¿usted le guardó luto cuatro años?

 

Exactamente, hasta que decidí hacer a Tola sola. Fue muy simpático, monté un show que se llamaba "Tola esperando a Maruja". Entonces Tola salía esperando el bus y hablaba ella sola, con el público.

 

Con ese show me invitaron al Festival Iberoamericano de Teatro del 2008. Pero antes de ese festival Fanny Mikey dijo públicamente que volvían "Tola y Maruja", entonces me vi obligado a buscar una Maruja, y apareció Beto, que después supe que en el año 96 había ganado un concurso de imitadores de Tola y Maruja. Había trabajado en La Banda Francotiradores.

 

¿Y son felices?

 

Como novios en luna de miel.

 

 

 

Foto: Revista Semana

 
GUSTAVO CASTRO CAYCEDO “SENTENCIA” SOBRE EL PERIODISMO DE HOY PDF Print
Written by Edgar Artunduaga   
Monday, 13 October 2014 18:49

Siempre ha sido activo y creativo, frentero y hasta mordaz. Lo hizo en la televisión y la radio. En los últimos años ha desatado su producción periodística y literaria sobre otros temas: Historias humanas de perros y gatos, Gabo cuatro años de soledad (sus tiempos en Zipaquirá), Su segunda oportunidad (sobre historias de lucha y vida).

Gustavo no esquiva respuestas sobre el periodismo, pasado y presente:

Me acuerdo de los tiempos en que fue contratado para salvar RCN en 1984…

 

Llevé a Juan Gossaín, Antonio José Caballero, prácticamente la nómina que estuvo en los mejores tiempos de la cadena. Efectivamente salvamos a RCN.

 

¿Y cómo ve hoy a su antigua empresa?

 

Veo cosas simpáticas, veo una señora que supuestamente es periodista, que de una manera irreverente todas las noches en televisión habla de que ellos sí tienen "periodistas-periodistas", y se le olvida que existen periodistas-periodistas de verdad, mejores que ella. Allá en esa emisora yo no he oído a periodistas-periodistas.

 

¿Usted qué piensa de Vicky Dávila, la persona que está hablando?

 

Que no es periodista, precisamente.

 

¿Y por qué no es periodista?

 

Porque el periodista tiene que ser una persona preparada, inteligente, que investigue, y no simplemente que tenga un plantel de personas a su servicio sin demostrar absolutamente nada de periodismo.

 

¿Se farandulizó el periodismo colombiano?

 

En el caso de Vicky se ha creído vedeette, sin serlo. Su famosa entrevista con el director de la Aeronátucia es una vergüenza.

 

¿Y cómo ve la cadena básica, que dirige Yolanda Ruiz?

 

Yo creo que se han quedado un poco, no han innovado, no han respondido a las exigencias de la radio actual y de la audiencia actual.

 

¿Ante la posibilidad de que nombren a Gustavo Gómez en la dirección de La Luciérnaga, qué piensa del futuro de ese programa?


Ese programa lo hizo Hernán Peláez, tiene su personalidad. Será muy difícil reemplazarlo. En cuanto a Gustavo me parece uno de los mejores periodistas de Caracol. Tal vez el mejor.


¿Cómo entiende la supervivencia o la permanencia de un Darío Arizmendi por 25 años en 6 AM?


He llegado a pensar que la radio aguanta todo. Hay mucho conformismo.

¿Somos los mismos con las mismas?


Realmente figuras nuevas no hay muchas, hay muy pocas. Gustavo Gómez es una de las promociones que parece que están demostrando que tienen con qué.


¿Qué debería tener hoy un buen periodista de radio?


Talento, profesionalismo, audacia y ganas. Pero a la radio le falta activarse.

 

¿Gossaín fue recíproco con usted, con su amabilidad, con haberlo llevado a RCN y convertirlo en hombre de radio que no lo era?

 

No, no fue grato.

 

¿De qué manera ha sido ingrato?

 

Cuando le han preguntado cómo llegó a RCN él ha dicho que lo llevó Carlos Julio Ardila, pero el que lo llevó fue Gustavo Castro. Eso empieza por describirlo.

 

Él ha eludido mi nombre siempre y él sabe por qué.

 

¿Y por qué?

 

No. Tengo carácter pero soy prudente.

¿Cómo es su pelea con Gossaín o la de él con usted?

 

Yo no tengo pelea, siempre lo respeté tanto que lo llevé a RCN.

 

¿Y lo sacó a él usted?


No, yo me retiré cuando la cadena superó a Caracol, en un año hice un contrato, tuve la suerte de dejar las cosas arriba.


Yo recuerdo que el doctor Ardila, el día que salí, me dijo "Gustavo, le tengo este regalo", y me dio unas llaves, las llaves del carro que tenía yo en la presidencia.

 

¿Cómo ve al periodismo a nivel general en estos tiempos?


Hay una cosa que no solamente se presenta en la radio sino en la televisión y en la prensa, la inmediatez. La exigencia de la audiencia hace que no se investigue, que se lancen noticias que no tienen sustentación, que a veces en la televisión los chismes se convierten en noticia, la programación de las cadenas se convierte también en noticia, y la farándula tiene un 60 por ciento del tiempo y no hay tiempo para informar sobre temas internacionales y sí mucho de sangre.


Háblenos de "Su segunda oportunidad"…


Es un libro que nace de una vivencia personal que me tuvo en una estación crítica, y después de eso comencé a ver a las personas que estaban con situaciones críticas, y decidí hacer un banco de información que llegó a 100 historias. De esas 100 historias seleccioné 20 con Ediciones B que hizo mis últimos libros, les gustó el tema.


¿Qué tienen en común esas 20 historias?


La fe, y hay una palabra que no repito mucho… la verraquera; es el superar con el corazón lo que la suerte ha dejado atrás.


¿Se trata de llegar a una situación límite y lograr salir de ella?


Sí. Y no solamente en lo que tiene que ver con las posibilidades de morir, sino de otras posibilidades como es morir económicamente luego de una quiebra.


Es decir, son personas que por algún motivo estuvieron en lo más bajo de sus posibilidades y se levantaron.

 

Nómbrenos algunas de ellas que estén en su libro...


Hay un personaje muy importante que es Hernán Peláez Restrepo, de quien Edgar Artunduaga hizo un libro completo. Es una vida realmente para mostrar y que está muy de moda por estos días cuando Hernán ha anunciado la salida de Caracol.


Es de verdad una historia de fe que lo conmueve a uno, y no se entiende cómo una persona con los sufrimientos de Hernán ha tomado la vida como si fuera algo que no lo afecta.


Está Match Kliksberg, es un judío que vive en Bogotá, personaje con un fondo muy grande que estuvo de los 12 a los 16 años en el campo de concentración de Auschwitz. Su testimonio y su relato es sobrecogedor, y de una valentía muy grande.

 

Está Fernando Araújo, recordado porque se le voló a la guerrilla, pero para mí el fondo de la historia de Araújo no es que se le haya volado a la guerrilla, es que estuvo 2222 días cerca de la muerte. ¿Por qué? Como era un hombre tan importante, el Gobierno estableció un grupo de búsqueda especial que perseguía a la guerrilla que lo tenía, y él tuvo que estar bajo unos 30 bombardeos y en varios enfrentamientos.


¿Es autoayuda, "Su segunda oportunidad"?


No era la intención pero termina siéndolo.


¿Y el libro de García Márquez que se sigue vendiendo, el de sus tiempos en Zipaquirá?


Sí, la fortuna que tuve fue tocar un tema que nadie había tocado y que increíblemente sus biógrafos nunca visualizaron.


¿Qué opina de las redes sociales?

 

En este país los únicos que no se han dado cuenta de la importancia de las redes sociales son los políticos. No han entendido que las marchas campesinas, que la reacción de los cafeteros, que quienes se juntan para atacar a TransMilenio... todo ese poder está en las redes.

 

¿Si lo volvieran a llamar de RCN usted volvería?

 

Hipotéticamente sí, porque está todo por hacer en este momento.

Realmente hay que poner un poquitico de iniciativa, de originalidad.


¿Ha vuelto a hablar con los Ardila?


Hace bastante tiempo que no hablo con ellos.


¿Hay resentimiento en su alma?

 

No, a mí me fue muy bien allá y me retiré cuando quise retirarme.

Me fui porque me llamaron de una programadora de televisión con unas condiciones muy buenas.

 
“TENGO EL TEMOR DE QUE NO SE FIRME LA PAZ”: ANGELINO GARZÓN PDF Print
Written by Giovanni Alarcón   
Friday, 10 October 2014 06:27

Fue vicepresidente de Juan Manuel Santos hasta hace dos meses, y ahora espera conceptos del Consejo de Estado para ser candidato a la alcaldía de Bogotá, o a la de Cali. Y sobre el proceso de paz, Angelino Garzón es escéptico:

 

“El Gobierno ha manifestado constantemente voluntad política de firmar el acuerdo de paz lo más pronto posible, y eso me parece bien, pero eso no lo han manifestado las FARC.

 

No es la primera vez que la guerrilla de las FARC dialoga con un gobierno, ya lo hizo en 1984 con Belisario Betancur; en 1991 con César Gaviria en Caracas y en México; y ya lo hizo en el 2001, 2002, con Andrés Pastrana.

 

Y tengo un temor, lo digo públicamente, que la guerrilla de las FARC termine desgastando al Presidente Santos y que al final por dudas, por desconfianzas, porque no tienen total seguridad, tomen la decisión de no firmar el acuerdo final de paz.

 

En el 2014 ellos no firmarán el acuerdo final de paz. Esto ya se fue para el 2015, y en el 2015 las FARC pueden comenzar a preguntarse ¿y cuál es el presidente que nos va a garantizar el desarrollo de estos acuerdos finales de paz?

 

¿Qué información o razones de peso tiene para pensar que no se firmará la paz?

 

Porque esto ya ha pasado en otras ocasiones.

 

En 1984 el gobierno de Belisario Betancur dialogó con la guerrilla de las FARC, incluso hizo un acuerdo de cese al fuego bilateral. Lo firmaron el Presidente y el mismo Manuel Marulanda Vélez como jefe de las FARC en ese entonces. Y surgió la Unión Patriótica y mataron a muchos de ellos por intolerancia política.

 

Luego en 1991 el presidente César Gaviria dialogó con las FARC en Tlaxcala y en Caracas, puso una figura tan respetada y tan querida, y comprometida con el tema de los derechos humanos y la paz como Horacio Serpa Uribe.

 

Y luego, el presidente Andrés Pastrana dialogó directamente con Manuel Marulanda Vélez en El Caguán, con una presencia internacional muy importante. Creo que hasta el delegado del Banco Interamericano de Desarrollo estuvo en El Caguán. Surgieron las dudas, la desconfianza y se acabó el proceso.

 

Hay un tema que discutir con la guerrilla: ¿qué va a pasar con los guerrilleros y guerrilleras con la paz? ¿Los van a matar como ha pasado en Colombia, o les van a respetar la vida y su derecho a la libertad?

 

Ellos no van a firmar un acuerdo de paz para acabar en la cárcel o para terminar extraditados, o para que los vayan a matar. Y esto tiene que entenderlo el Estado colombiano.

 

La paz significa generosidad, la paz significa no quedarnos en el remolino del pasado, en la violencia del pasado, los horrores del pasado. La paz significa perdón, reconciliación y mayor equidad social y más democracia para nuestro país.

 

¿Está siendo “inocente” el gobierno de Santos?

 

No, ni el gobierno ni las FARC y sus voceros son inocentes. Son gente con experiencia, con criterios. Me parece bien que el Gobierno arriesgue, pero la paz significa, como decía Gabriel García Márquez, tener los ojos bien abiertos.

 

También los voceros de la guerrilla de las FARC son gente formada, saben de dónde vienen y para dónde van. Ellos no van a precipitar la firma de un acuerdo de paz si no tienen la garantía de que no terminarán muertos.

 

¿Se estaría gestando otro engaño?

 

A veces creemos que la sinceridad es toda del Estado pero no nos ponemos en los zapatos de la guerrilla. El acuerdo de paz es un acuerdo de confianzas. Lo que debe pretenderse es un mayor realismo.

 

¿Hay escepticismo razonable o un presentimiento de que no se firmará la paz?

 

Hay preocupaciones. Como decía mi mamá, corazonadas. Si me pongo en el pellejo de los guerrilleros, yo también comienzo a preguntarme cosas. ¿Qué pasa si firmo un acuerdo de paz y no hemos avanzado en un camino de perdón y reconciliación? ¿estamos dispuestos a que guerrilleros que firmen del acuerdo de paz luego participen del Gobierno Nacional? ¿Estamos dispuestos a eso?

 

¿Los empresarios los pueden contratar como trabajadores de una empresa? ¿Estamos dispuestos a eso?

 

¿Estamos dispuestos a que guerrilleros que firmen el acuerdo de paz puedan ser directivos de algunas empresas?  ¿Estamos dispuestos a eso?

 

Lo de La Habana no es un tema militar, no podemos encarar las conversaciones como si fuéramos a derrotar militarmente a la guerrilla de las FARC, eso es un error político.

 

Lo de La Habana es un diálogo entre iguales y es un acuerdo entre iguales, y por lo tanto yo creo que si queremos la paz tenemos que abrir las puertas de nuestro país hacia el perdón y la reconciliación y hacia la equidad social. Y a veces veo contradicciones.

 

Cuando a unos humildes trabajadores o trabajadoras les niegan unas horas nocturnas, con esa mezquindad es muy difícil pretender construir un camino de paz.

 

La paz significa redistribuir riqueza, no pobreza. La paz significa ampliar la democracia.

 

Por ejemplo, ¿la reforma política que estamos discutiendo es una reforma para la paz o es una reforma política para la coyuntura? Yo creo que la reforma política debería estarse discutiendo en el camino de la paz, no en el camino de una coyuntura porque nada nos ganaríamos si dentro de 10 años tendremos que hacer una nueva reforma política en Colombia.

 

En eso estoy de acuerdo con algunos senadores que proponen mejor la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, que sería un factor importante para construir un camino de paz en nuestro país.

 

¿Prefiere entonces la Asamblea Constituyente para establecer el equilibrio de poderes y grandes reformas que requiere el país?

 

Si el Gobierno quiere discutir una reforma integral del Estado pues entonces convocamos una Asamblea Nacional Constituyente, y eso lo ligamos a los temas de la paz. Es que no se puede pretender hoy reformar el Estado, hacer reformas políticas, al margen de las perspectivas de paz.

 

Cualquier reforma política que se vaya a hacer en el país, grande o pequeña, tiene que tener como perspectiva una reforma para la paz, para consolidar caminos de paz.

 

¿Mejor la Constituyente entonces?

 

Yo creo que si vamos a reformar integralmente el Estado es mejor que hagamos una Asamblea Nacional Constituyente porque me preocupa que nosotros por la vía de las pequeñas reformas terminemos haciendo una colcha de retazos del Estado colombiano.

¿Será candidato a la alcaldía de Bogotá o a la de Cali?

 

Esperemos a ver. Mi mamá, que era una vendedora de plaza de mercado  me decía que uno no puede ensillar un caballo que no ha comprado. Esperemos qué dice el Consejo Nacional Electoral, y yo lo único que tengo claro es que el 14 de mayo del año 2015 diré públicamente si soy candidato a la alcaldía de Cali, Bogotá, o me espero hasta el 2018.

 

No olvidemos que en el 2018 yo ya no tendré estos problemas jurídicos de avales, y en esa fecha se eligen en Colombia: presidente, vicepresidente, alcaldes y gobernadores en todo el país.

 

¿Usted cuántos años tiene?

 

Le adelanto que el próximo 29 de octubre cumplo 68 años de edad.

 

A su edad muchos colombianos están pensando en el retiro...

 

Yo me siento bien. Lo peor sería sentirme un inhabilitado. Yo soy una persona en condición de discapacidad pero no soy un incapacitado, yo mentalmente me siento muy bien. Muy difícilmente a mí, en cualquier cargo que tenga, alguien me puede meter mentiras o embustes.

 
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Edited: Giovanni Alarcon Moreno